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lunes, 27 de febrero de 2017

SESIÓN 01/02/17

En esta entrada me gustaría compartir con vosotros la última sesión que tuvimos con Ana antes del debate final.

La clase comenzó con una actividad warm-up en la que debíamos posicionarnos entre té o café, perros o gatos, moto o coche, vacaciones con los amigos o con nuestros padres,  libro en papel o Kindle, etc. La actividad consistía en justificar nuestra elección y debatir sobre ello, tratando de convencer al resto de compañeros de nuestro punto de vista. Para sorpresa de Ana, a la pregunta 'Do you prefer a book or a kindle?' todos defendimos el libro tradicional, mientras que la docente mostraba su preocupación por el medio ambiente. 

Personalmente, me pareció una actividad muy divertida que se puede utilizar en varios cursos y adaptarla al nivel de la clase en función de lo que queramos trabajar. Yo decidí probar suerte en mis prácticas y la realicé con un  grupo de 1°de ESO un lunes por la mañana. La semana anterior, habíamos estado trabajando en un proyecto que giraba en torno a la música, por lo que decidí utilizar la actividad para repasar el vocabulario y despertarles un poco. Elegí preguntas muy sencillas, aquí comparto algunas de ellas:

  • If you could play one of these instruments, which one would you choose: the piano or the electric guitar?
Would you choose...
  • Going to a concert or a theatre show?
  • Playing an instrument or singing in a band?
  • Classical music or pop?
  • Being a musician or a dancer? 

La actividad fue bien recibida, de hecho, algunos que normalmente no quieren participar en clase se mostraban seguros y hablaban todo el tiempo. Por tanto, quedó demostrado que no hay nada que más le guste al alumnado que hablar de sí mismos y de sus gustos. 


Más tarde, Ana nos habló sobre la metodología AICLE o CLIL (Content and Language Integrated Learning) y las controvertidas secciones bilingües. Esta metodología consiste en impartir una materia o parte de ella en una lengua extranjera, y es aquí donde surgen disparidad de opiniones.

El debate está servido. Por un lado, hay quienes piensan que estudiar matemáticas o sociales en inglés puede tener consecuencias negativas; por ejemplo, la falta de comprensión con respecto a los temas abordados en  la asignatura, notas más bajas, o incluso, desmotivación por parte del alumnado que muestre problemas con la lengua, entre otras. 

Por otro lado, un gran número de personas piensa que, gracias a esta metodología, no sólo se adquieren los conocimientos propios de la materia sino que el alumnado tiene la ventaja de reforzar, consolidar y ampliar la competencia lingüística de una lengua extranjera. Esta competencia puede trabajarse gracias al scaffolding, en otras palabras, proporcionar estrategias o una serie de actividades al alumnado con el fin de facilitarle la construcción de un conocimiento autónomo, de manera que poco a poco puedan desenvolverse por sí mismos y realizar las distintas actividades propuestas.

Por esta razón, al contrario de lo que muchos piensan acerca de CLIL, esto puede motivar al alumnado a que sigan aprendiendo el idioma. Como futuros docentes, debemos tener siempre presente que AICLE supone una forma diferente de aprender un idioma, dado que la lengua es el instrumento vehicular con el que aprenden los contenidos de la materia, por tanto, necesitan practicar la lengua para comprender ese contenido. Además, en lo que concierne a la evaluación, es más importante la fluidez con la que se desenvuelvan y presenten los conocimientos de la materia que la precisión gramatical. No podemos olvidar que estamos valorando al alumnado por competencias, esfuerzo, progresión...

Yo estoy a favor de la metodología AICLE, sin embargo, considero que para algunos estudiantes puede convertirse en una auténtica pesadilla. En estos casos, creo que es fundamental tener una reunión previa con los padres o tutores del alumnado y explicarles las características de la sección bilingüe, aconsejarles, resolver dudas, etc. Asimismo, pienso que el profesorado de dichas secciones debería estar altamente cualificado y demostrar cierto nivel en la lengua extranjera. Bajo mi punto de vista, un B2 no es suficiente.

Me gustaría terminar esta entrada recordando las primeras palabras que pronunció Ana el primer día de clase: "todo lo que voy a contaros no es más que mi verdad". Y cuánta razón tenía... A medida que voy conociendo a mis alumnos en las prácticas, me doy cuenta de que no hay verdades absolutas, ni existe una varita mágica con la que pueda ayudar a todos y hacer que aprendan a la vez. Cada adolescente es diferente, cada grupo trabaja de forma diferente y cada centro escolar es diferente. Por ello, cada día debemos planificar las clases pensando a quiénes nos dirigimos, cómo trabaja ese grupo y en qué contexto educativo nos encontramos.

A partir de ahora comienza el reto de enseñar.




1 comentario:

  1. Añadiré tus preguntas a mi lista de "Would you rather...?"
    No hay nada mejor que "bajarse a la arena" para interiorizar esas cosas que en teoría quedan fantásticamente, pero que la cruda realidad nos hace variar. Me alegra muchísimo ver que las prácticas te están resultando muy útiles.

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