En esta sesión, ambos grupos de leguas extranjeras debatimos acerca de los deberes, el uso de las TIC y los móviles en clase, así como qué cualidades ha de tener un buen docente. Antes de dar mi opinión sobre cada tema, primero me gustaría exponer algunas ideas generales que salieron en clase.
Deberes
-Solo se da la voz a los padres y no a los docentes.
-Deberes + extraescolares puede ser beneficioso para que el alumno aprenda a organizarse y optimice el tiempo.
-Gracias a los deberes, alumnado practica técnicas de estudio, cuánto tiempo dedicar a las actividades...
-Necesaria coordinación entre profesorado y tutor/a.
-Diferenciar deberes en función de las necesidades del alumnado.
-No todos los días pero sí un mínimo de deberes.
-Pactos con el alumnado; por ejemplo: una vez a la semana.
¡Cuántas veces me habré quejado yo a mis padres de la cantidad de tarea que tenía que hacer para el día siguiente! Crecí en los años 90, cuando todavía no existían los grupos de clase en Whatsapp ni teníamos el correo del profesor o profesora para dudas o preguntas, pero lo recuerdo como si fuera ayer. Solía sentarme en mi escritorio y miraba por la ventana a la gente que pasaba. Qué envidia me daban; ellos podían ir a cualquier lado y yo tenía que estar ahí sentada hasta terminar los ejercicios 2, 3 y 4 de la página 86, las actividades 5, 6 y 7 del Workbook, repasar los Irregular Verbs, estudiar las capitales de Asia, y llevar estudiados los temas 10 y 11 por si caía examen sorpresa en física. Normalmente pasaba cuatro horas haciendo deberes, copiando enunciados, cambiando de cuaderno, ahora con bolígrafo rojo, esto tiene que ir en lápiz, los países en azul... A veces me pregunto para qué tantas instrucciones.
¡Cuántas veces me habré quejado yo a mis padres de la cantidad de tarea que tenía que hacer para el día siguiente! Crecí en los años 90, cuando todavía no existían los grupos de clase en Whatsapp ni teníamos el correo del profesor o profesora para dudas o preguntas, pero lo recuerdo como si fuera ayer. Solía sentarme en mi escritorio y miraba por la ventana a la gente que pasaba. Qué envidia me daban; ellos podían ir a cualquier lado y yo tenía que estar ahí sentada hasta terminar los ejercicios 2, 3 y 4 de la página 86, las actividades 5, 6 y 7 del Workbook, repasar los Irregular Verbs, estudiar las capitales de Asia, y llevar estudiados los temas 10 y 11 por si caía examen sorpresa en física. Normalmente pasaba cuatro horas haciendo deberes, copiando enunciados, cambiando de cuaderno, ahora con bolígrafo rojo, esto tiene que ir en lápiz, los países en azul... A veces me pregunto para qué tantas instrucciones.
Considero que los deberes son necesarios en muchas ocasiones como refuerzo para consolidar el aprendizaje del aula o bien como ampliación. Sin embargo, no estoy a favor de los deberes cuando se trata de hacer lo que no ha dado tiempo en clase o no se ha entendido en el aula. En este contexto, me gustaría recordar una entrevista que leí hace tres años y con la que no podría estar más de acuerdo.
"Los niños han de ser niños, jugar, tener vida. Haberse movido antes de sentarse en una mesa, que debe estar en un espacio adecuado, luminoso. El movimiento es la puerta del aprendizaje. Los padres, acompañando, dando confianza, pero nunca adoptando el rol de profesor; potenciando los logros, evitando poner el acento en los objetivos que no se alcanzan."
Asimismo, considero que al alumnado hay que ir dándole pautas sobre cómo pueden trabajar en casa, desde el tipo de bolígrafo que mejor se adapta a su escritura a la forma de estudiar que más le conviene a cada uno. A veces nos olvidamos que cada alumno vive en un contexto familiar diferente, y no en todos los casos hay un seguimiento o interés en su educación por parte de sus tutores, creando así mayores diferencias entre el alumnado.
Uso de las TIC y móviles
-No como enemigo sino como aliado.
-Tener en cuenta las normas del centro.
-Saber gestionar en nuestras clases el uso del móvil.
-Los primeros días son muy importantes, fundamental dejar las cosas claras llegando a acuerdos.
-Si prometemos, cumplir promesas.
-El problema no es la tecnología sino el uso que hagamos con la tecnología.
-Falta de formación para usar las pizarras digitales.
-¿Trabajar solamente con libro digital? ¿Qué pasa con los alumnos que no tienen acceso? No depender de Internet. Además, hay libros digitales que podrían mejorarse.
En el colegio donde realizo las prácticas, el alumnado trabaja con ipads y tiene terminantemente prohibido el uso de móviles en clase. Yo personalmente procuro que las tablets no sean un enemigo sino un apoyo tecnológico al que poder recurrir. Por ello, usamos la pizarra digital, la clásica de tizas y les pido algunas cosas en papel para que no se olviden de escribir y coger un bolígrafo. Sin embargo y como es de esperar, en cada clase hay problemas con la conexión y algún ipad, por eso siempre tengo que tener un plan B. Además, algunos alumnos no tienen tablet pero sí libro de texto en formato papel. En este aspecto, no he encontrado ninguna discriminación entre el alumnado que trabaja con formato digital o papel.
Después de lo observado en mi centro, pienso que la clave no es saber usar todas las aplicaciones y herramientas que tenemos a nuestro alcance sino saber para qué usamos aquellas que conocemos, cuál es nuestro objetivo, porqué lo hacemos en ese soporte... Como he mencionado al comienzo de este apartado, debemos considerar las TIC como un aliado y no como un enemigo.
Cualidades de un buen docente
En función de mi experiencia como discente, los profesores que dejan huella son aquellos que no fingen ser algo que no son, aquellos que se implican con el alumnado de una forma natural, esos que se ganan el respeto de los estudiantes mostrando su propio respeto hacia ellos.
En función de mi experiencia como discente, los profesores que dejan huella son aquellos que no fingen ser algo que no son, aquellos que se implican con el alumnado de una forma natural, esos que se ganan el respeto de los estudiantes mostrando su propio respeto hacia ellos.
En este contexto, si hubo alguien que dejó su huella y me ayudó en mi desarrollo como estudiante y, ante todo, como ciudadana y persona fue mi profesora de sociales en cuarto de ESO. Siempre puntual, natural y extrovertida, Aitziber fue la única que trataba de hacernos ver lo que había detrás de los textos e imágenes que cubrían nuestro libro de geografía e historia. ¿De qué color es alguien de color? ¿Por qué se recicla? ¿Qué supuso la caída del World Trade Center? ¿Cómo y por qué se fabrica el dinero? Preguntas como estas me hicieron reflexionar con quince años, lejos de las estrictas actividades de los libros a los que me había acostumbrado.
La docente nunca cambiaba de actividad si un alumno no comprendía un concepto; era flexible y explicaba todo lo necesario. Se preocupaba por nosotros y conocía nuestra personalidad e intereses, herramienta que le ayudaba a conectar individualmente con cada uno. También reconocía cuando un estudiante tenía problemas fuera de la escuela y prestaba su ayuda para superarlo. Asimismo, hablaba con otros docentes para que la carga de trabajos, exámenes y exposiciones estuviera dosificada, de manera que tuviéramos el tiempo necesario para aquellas asignaturas en las que teníamos más dificultad o nos llevara más horas de trabajo en casa. Además, era una persona decidida, dispuesta a encontrar el medio necesario para conectar con todos los alumnos y garantizar que siguiésemos sus clases. Sociales no era la asignatura más divertida del currículo, pero ella consiguió que sus lecciones fuesen frescas y prácticas, lo que nos motivaba para comprender y estudiar sin que ello supusiera una ardua tarea.
No obstante, tuve varios profesores a los que espero no parecerme en mi futura labor como docente. Uno de los errores más comunes que he observado a lo largo de estos años es creer que la atención, el respeto y el orden en la clase solo se consiguen adoptando el modelo de profesor rígido al que los alumnos han de temer. Algunos profesores ridiculizaban a mis compañeros al corregir la tarea de inglés en alto y hacían hincapié en los errores que estos habían cometido; un hecho que derivaba en miedo a exponer frente al resto de la clase o preguntar dudas. Otros no dejaban que preguntáramos durante la exposición porque eso le impedía avanzar al profesor y “retrasábamos” la programación del curso. Asimismo, algo que nunca me ha parecido un buen sistema es evaluar al alumno con un número basándose en una prueba final, sin premiar, de algún modo, el esfuerzo y la participación constante en el aula. También tuve profesores que se negaban al uso de las TIC y todo lo que tuviera relación con el mundo virtual; ellos/as preferían el libro de toda la vida, de manera que perdíamos las posibilidades y recursos didácticos que nos ofrecía Internet.
Siempre habrá buenos y malos profesores, pero solo los primeros dejarán una huella. El profesorado es la base de una buena enseñanza, prueba de ello es la influencia que tiene la calidad de los docentes en el rendimiento académico de los estudiantes, un dato que no podemos obviar. Asimismo, recordar proviene del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón. Con el paso del tiempo, solo recordamos aquello que nos hace sentir, más allá de conocimientos o tecnología, porque los seres humanos estamos hechos de emociones y, a mayor emoción, mejor recuerdo. Por ello, un profesor debe saber quién es y a quién se dirige. En cambio, un buen profesor deberá saber transmitir y emocionar al alumno, no solo por su buen hacer y conocimientos, sino por su implicación con el grupo y educación en valores.
Agradecimientos
Creo que está todo dicho, habéis sido la LUZ del Máster contándonos "nada más que vuestra verdad".
He de decir que me emocionó especialmente saber cómo os conocisteis, nunca me lo hubiera imaginado. Gracias por vuestra paciencia a la hora de resolver todas nuestras dudas y preguntas. En vuestras clases he dudado, me he reído y, sobre todo, he disfrutado aprendiendo. Solo espero poder parecerme algún día a vosotras.
De nuevo, gracias.


















